El Estado de Emergencia y la Validez de las Elecciones Democráticas #eleccionesconcampaña

Carlos Miranda Levy • 12 Junio 2020
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El Gobierno de la República Dominicana ha extendido la declaración del estado de emergencia por 17 días más, hasta el 30 de junio del 2020. El estado de emergencia, vigente desde el pasado 17 de marzo da potestad a las autoridades a establecer un toque de queda y tomar medidas excepcionales que incluyen la prohibición de manifestaciones públicas y reuniones de grupos de personas.

La República Dominicana se apresta a la celebración de Elecciones Presidenciales y Congresionales el 5 de julio del 2020. Con apenas 4 días entre el fin del estado de emergencia y la celebración de las elecciones, las mismas pierden todo caracter de representatividad, validez y reflejo de contienda y debate.

La votación el día de las elecciones es la culminación del proceso electoral democrático en el cual se sustenta nuestra democracia representativa. Es el último eslabón del proceso, no el único ni el pilar del mismo.

Los ciudadanos acuden a las urnas a votar luego de un tradicionalmente extenso e intenso período de campaña en la que los partidos y candidatos plantean sus posiciones, presentan sus programas y cuestionan a sus oponentes. Este período de campaña es tan importante, que el Estado dominicano asigna una suma significativa en su presupuesto para entregarlo a los partidos postulándose para que puedan  realizar su campaña. En el 2020 el monto asignado para distribuir entre los partidos contendientes fue de RD$1,507 millones (US$26 millones a la tasa de cambio actual).

El estado de emergencia, la prohibición de reuniones y manifestaciones masivas y el toque de queda inhiben, mutilan y truncan la debida celebración de una campaña política y electoral y por ende invalidan y quitan caracter de representatividad al ejercicio del voto.

Votar sin haber contado con la experiencia democrática de una campaña electoral es como emitir una sentencia sin haber celebrado las audiencias de un juicio, tomar un examen sin haberse preparado o recibir un título de graduando sin haber cursado los estudios.

Es la campaña precisamente lo que dota a nuestra democracia representativa de algunos rasgos de democracia deliberativa, como desde hace décadas promueve el profesor James Fishkin, fundador del Centro para Democracia Deliberativa de la Universidad de Stanford.

No se deben celebrar elecciones presidenciales y congresionales sin una debida campaña libre, abierta y en igualdad de condiciones para los contendientes. Y si se celebran, carecerán de  validez, sembrando la desconfianza en nuestra democracia y sobrarán los argumentos para declararlas irregulares.

Insisto, como ciudadanos, como votantes, como sociedad, no debemos aceptar la celebración de elecciones presidenciales y congresionales el próximo 5 de julio. Y si se celebrasen, contamos con sobrados argumentos para demostrar que no corresponden ni a la naturaleza ni al espíritu ni a los objetivos del debido proceso deliberativo de campaña requerido por nuestro sistema democrático, y por ende no serían válidas ni representativas de nuestra democracia. 

#eleccionesconcampaña

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